24 marzo 2016

Pueblo sanfelipeño renueva su fe ante El Nazareno

Cargaba una  cruz en su hombro, vestía una túnica morada y a la cintura un cordón dorado. No era Jesús de Nazareth;  es un venezolano, que pagaba su promesa.
            Atrás varias mujeres, hombres, niños, jóvenes trajeados con batolas, franelas, bandanas y pañoletas moradas,  unos delante otros detrás de la imagen, también pagaban promesas.
            Se trata de una imagen en madera, de un Jesús que se encuentra en la capital de Yaracuy desde finales del siglo XIX, acompañado  de Simón de Cirene, quien  lo ayudo a  culminar su víacrucis, en su camino al Calvario, permanecía en la vieja iglesia matriz. De allí paso a casa de la familia de José de la Cruz Reyes Calatayud y su esposa Camila,  donde permaneció durante varios años.
            A principio del siglo XX se le construyó una capilla, pero la imagen permaneció en casa de la familia Reyes y es recién su permanencia definitiva en ella. Ubicada en  la segunda avenida con Calle 15, fue construida bajo la dictadura de Juan Vicente Gómez,  ha tenido remodelaciones para ampliarla y mejoras de espacios.
            La fachada  sencilla, con una nave central y dos alas laterales.  Anteriormente  era una capilla con una nave central, luego se le construyeron los laterales   Cuenta con un altar mayor, dos bautisterios, el Viacrucis que estuvo en la iglesia matriz con sus 14 estaciones.
            Desde siempre, la imagen de El Nazareno, permanecía descubierta, los feligreses podían tocarla, desde hace unos años  la colocaron en un nicho, que marca distancia entre ella y los devotos.




            Y este miércoles santo, estuvo a la puerta principal de la iglesia,  vestía con un traje imperial violeta con adornos dorados en sus bordes, mangas, y cuello. Una soga igualmente dorada ataba el traje al nivel de la cintura, detrás Simón de Cirene con un traje  color de melocotón, esperando a sus fieles, que no pueden entregarle ni una flor, ni una luz, los vidrios del nicho lo impiden. Sus manos crispadas no tocan el madero, en su frente una corona de espinas y sobre su cabeza tres potencias doradas. 
Desde muy temprano se iniciaron las misas en su honor, una cada hora presididas por sacerdotes de las diferentes parroquias que conforman la Diócesis de San Felipe.






            Mientras tanto, en el altar  se desarrollaban las homilía, en las afueras de la iglesia de El Nazareno, en la segunda avenida,  se podía adquirir desde cruces de palma bendita, escapularios y rosarios; pasando por velas,  violetas y estampitas del Nazareno, inciensos, algodón dulce, raspados , agua y refrescos.
            Luego de la misa a las cinco de la tarde, arrastrado en su carro con rueditas, empujado por los feligreses, salió la imagen de la iglesia. Delante, un camión que portaba el sonido, detrás los promesantes, el párroco de El Nazareno y un mar de gente.







            A lo largo de las calles por donde pasaba la procesión, algunas familias construyeron altares, en cada una de ellas hubo paradas, en las cuales el sacerdote ofrecía oraciones. Por ser avenidas de marcado interés comercial, existen en su mayoría comercios, cuyos dueños no viven allí, de manera que no fueron muchos los altares.  
                        En el Año Santo del Jubileo de la Misericordia decretado por el Papa Francisco, los feligreses del Nazareno de San Felipe, la imagen del Cristo con la cruz a cuestas, recorrió la segunda avenida subir por la avenida Caracas a  la altura de la Libertador tomar  La Patria y retomar de nuevo la segunda avenida para regresar a su iglesia donde permanecerá hasta el venidero año.
            La procesión de El Nazareno, que representa dramáticamente a Cristo encorvado con la cruz sobre su hombro izquierdo y con una corona de espinas, es una de las manifestaciones populares con mayor tradición en Venezuela.


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