5 de julio llego entre notas del Gloria al bravo pueblo
Para esperar el 5 de julio del 2011, la plaza Teófilo Domínguez en plena avenida La Patria de San Felipe fue el lugar escogido. Y allí entre olores de fritangas, pues los vendedores informales la han hecho suya, en una esquina frente a Farmatodo, hasta hay unas sillitas para que los usuarios se sienten a comerse tranquilamente su perrocaliente con refresco; en el otro extremo sur otro hace lo mismo.
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Pero allí la dueña es la oscurana, falta iluminación por los cuatro costados. Pero la gente del gabinete ministerial adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, el Centro Nacional del Libro, organizaron la Vigilia de las Letras Abrió el evento las palabras del director del Gabinete, Alexis Morey para dar paso a Los Tambores de Taria que al compás de sangueos, corrios y golpiaos , rompieron la quietud de la noche y la oscurana que reina en esta plaza capitalina.
Seguidamente, la niña Dilia Parra, leyó una composición poética que figura en el libro de Raúl Freitez, e hizo su aparición el primer panel de poetas compuesto por Víctor Parra, Radames Giménez, Yony Osorio, Máximo Ochoa, Manuel Barreto, Guillermo González, Iván Montes leyeron las producciones de su propia cosecha.
El segundo panel de lectores fue el de las mujeres con Linda López, que leyó poesías de sus más recientes libros; Auristela Herrera, de su propia cosecha, al igual que Jhoanna Toro;
Por su parte, la actriz América Ramírez, lo hizo del libro, Las más hermosas cartas de amor de Bolívar y Manuela; Mary Ochoa leyó poemas de Manuel Barreto. Tambien leyeron Nery Barboza, Lilibeth Salcedo y Edy Barboza.
En los intermedios estuvieron los trovadores Kevin Céspedes con temas del cantautor Ali Primera, Erick Ledezma con composiciones propias.
Cerró la noche la lectura del documento fundacional de la República escrito por su redactor principal Juan Germán Roscio y en la voz de Eleazar Espinoza.
Y a las doce de la medianoche a viva voz se entonò el canto que invoca el espíritu libertador del Padre de la Patria Simón Bolívar: ¡Gloria al bravo pueblo! con Ledezma como solista;
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La Vigilia de la Letras formò parte de la Gran Explosión Cultural Bicentenaria, que también apoyò, la Red Nacional de Escritores (as) Socialistas de Venezuela y la Dirección de Cultura de la Alcaldía de San Felipe y hubo reparto de cafe, galleticas y en una ronda le toco a Goyo, que lelgo con un pañuelo rojo en la cabeza.
Paralelo a esta actividad en la plaza Bolívar se cumplía otra con la presentación de la Banda de conciertos y agrupaciones de danza.
Aquí se nota la falta de organización, en Yaracuy no se nombro una Junta central para organizar ni el año Bicentenario del 19 de abril, ni el 5 de julio.
En un pueblo tan chiquito como San Felipe hubo dos actos.
EL 5 DEJULIO DE 1911
En 1911, ya separado el estado Yaracuy de Lara desde el año 1909, comenzó un proceso de conformación de su propia identidad, que aun continua.
Entre las primeras cosas que hicieron los hombres de aquel tiempo fue comenzar a diseñar una estrategia para darle fisonomía a la entidad geográfica y política, además de darle una Constitución y su propio himno.
A lo largo del año del centenario de la declaración de la independencia, un grupo de hombres y mujeres se dedicaron a la tarea para escoger la letra y la música.
El 16 de febrero por medio de Resolución ejecutiva del presidente del estado Diógenes Torrellas Urquiola, se decide el concurso, el primero fue de la letra. El 26 de abril se hace la convocatoria para su escogencia.
El jurado seleccionado por la Junta Central del Centenario lo conformaron según reza el acta “los doctores Plácido Daniel Rodríguez, Rafael Caldera y Paulo Emilio Avila, M. López Baralt y Br. Trinidad Figueira ” al certamen concurrieron “quince cubiertas cerradas, las cuales abiertas resultan ser catorce composiciones y una corrección a la del número catorce.”
Y el 19 de abril resulto favorecida la de Pedro María Sosa, quien sabiamente le dio significado a cada una de las estrofas. Seguidamente se convoco para la música y el 5 de junio de 1911 se constituyó el jurado en la casa de de Berenice Lozano de Ravell, compuesto además por, Andrómaca de Trujillo, Carmen de López, Eugenia Artilez L. Domínguez Tinoco, Trinidad Figueira y como secretario Paulo Emilio Ávila. El galardón fue para la música de Fermín Abdón Ramírez.
Además de la selección del Himno del estado, la Junta Central del Centenario, organizo según reseña el semanario RECORTES de julio de 1911, que para el 3 de julio se dio la develación de los retratos del padre Salvador Delgado, Juan José de Maya y Simón Bolívar que fueron colocados en el Palacio de Gobierno, una casa situada en la quinta avenida, entre calles 12 y 13, comprada a crédito.
En este acto se interpreto el Himno de Yaracuy” cuyas notas hirieron por primera vez las ondulaciones del éter, para hablar a nuestra alma la historia siempre nueva de nuestras gloriosas tradiciones”, quizás fue ejecutado por la Banda Ramírez, pues era la única que existía en esos días.
Los dos óleos de los signatarios del acta de la independencia, durante varios años del siglo XX estuvieron en la Asamblea Legislativa, luego en el Archivo del estado, hoy luego de su restauración se encuentran en el despacho del gobernador.
El 4 de julio fue inaugurada la biblioteca que en el siglo pasado estuvo en el propio Palacio de Gobierno, en la sexta avenida frente al Archivo del estado, luego diagonal al Palacio de Gobierno hasta su actual sede. Allí aun se conservan algunos títulos de esta primera biblioteca. En este día también se inauguro la plaza Bolívar, de San Felipe y se dio la primera retreta.
Un día como hoy hace 100 años hubo un acto protocolar en la cual llevo la palabra el presidente del estado y un vocero de la colonia española; la recién inaugurada plaza sirvió como punto de concentración a un desfile solo de mujeres rumbo al Palacio de Gobierno y en la sala de sesiones del Concejo municipal se develo el retrato de José Joaquín Veroes, del cual se desconoce el paradero; al día siguiente en el Parque Junín, hoy plaza José Joaquín Veroes, se congregaron las fuerzas vivas del pueblo y hubo reparto de libros.
Dos eventos muy diferentes y con 100 años de diferencia para celebrar la declaratoria de independencia.
El de 1911 dejo nuestro Himno.
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Pero allí la dueña es la oscurana, falta iluminación por los cuatro costados. Pero la gente del gabinete ministerial adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura, el Centro Nacional del Libro, organizaron la Vigilia de las Letras Abrió el evento las palabras del director del Gabinete, Alexis Morey para dar paso a Los Tambores de Taria que al compás de sangueos, corrios y golpiaos , rompieron la quietud de la noche y la oscurana que reina en esta plaza capitalina.
Seguidamente, la niña Dilia Parra, leyó una composición poética que figura en el libro de Raúl Freitez, e hizo su aparición el primer panel de poetas compuesto por Víctor Parra, Radames Giménez, Yony Osorio, Máximo Ochoa, Manuel Barreto, Guillermo González, Iván Montes leyeron las producciones de su propia cosecha.
El segundo panel de lectores fue el de las mujeres con Linda López, que leyó poesías de sus más recientes libros; Auristela Herrera, de su propia cosecha, al igual que Jhoanna Toro;
Por su parte, la actriz América Ramírez, lo hizo del libro, Las más hermosas cartas de amor de Bolívar y Manuela; Mary Ochoa leyó poemas de Manuel Barreto. Tambien leyeron Nery Barboza, Lilibeth Salcedo y Edy Barboza.
En los intermedios estuvieron los trovadores Kevin Céspedes con temas del cantautor Ali Primera, Erick Ledezma con composiciones propias.
Cerró la noche la lectura del documento fundacional de la República escrito por su redactor principal Juan Germán Roscio y en la voz de Eleazar Espinoza.
Y a las doce de la medianoche a viva voz se entonò el canto que invoca el espíritu libertador del Padre de la Patria Simón Bolívar: ¡Gloria al bravo pueblo! con Ledezma como solista;
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Paralelo a esta actividad en la plaza Bolívar se cumplía otra con la presentación de la Banda de conciertos y agrupaciones de danza.
Aquí se nota la falta de organización, en Yaracuy no se nombro una Junta central para organizar ni el año Bicentenario del 19 de abril, ni el 5 de julio.
En un pueblo tan chiquito como San Felipe hubo dos actos.
EL 5 DEJULIO DE 1911
En 1911, ya separado el estado Yaracuy de Lara desde el año 1909, comenzó un proceso de conformación de su propia identidad, que aun continua.
Entre las primeras cosas que hicieron los hombres de aquel tiempo fue comenzar a diseñar una estrategia para darle fisonomía a la entidad geográfica y política, además de darle una Constitución y su propio himno.
A lo largo del año del centenario de la declaración de la independencia, un grupo de hombres y mujeres se dedicaron a la tarea para escoger la letra y la música.
El 16 de febrero por medio de Resolución ejecutiva del presidente del estado Diógenes Torrellas Urquiola, se decide el concurso, el primero fue de la letra. El 26 de abril se hace la convocatoria para su escogencia.
El jurado seleccionado por la Junta Central del Centenario lo conformaron según reza el acta “los doctores Plácido Daniel Rodríguez, Rafael Caldera y Paulo Emilio Avila, M. López Baralt y Br. Trinidad Figueira ” al certamen concurrieron “quince cubiertas cerradas, las cuales abiertas resultan ser catorce composiciones y una corrección a la del número catorce.”
Y el 19 de abril resulto favorecida la de Pedro María Sosa, quien sabiamente le dio significado a cada una de las estrofas. Seguidamente se convoco para la música y el 5 de junio de 1911 se constituyó el jurado en la casa de de Berenice Lozano de Ravell, compuesto además por, Andrómaca de Trujillo, Carmen de López, Eugenia Artilez L. Domínguez Tinoco, Trinidad Figueira y como secretario Paulo Emilio Ávila. El galardón fue para la música de Fermín Abdón Ramírez.
Además de la selección del Himno del estado, la Junta Central del Centenario, organizo según reseña el semanario RECORTES de julio de 1911, que para el 3 de julio se dio la develación de los retratos del padre Salvador Delgado, Juan José de Maya y Simón Bolívar que fueron colocados en el Palacio de Gobierno, una casa situada en la quinta avenida, entre calles 12 y 13, comprada a crédito.
En este acto se interpreto el Himno de Yaracuy” cuyas notas hirieron por primera vez las ondulaciones del éter, para hablar a nuestra alma la historia siempre nueva de nuestras gloriosas tradiciones”, quizás fue ejecutado por la Banda Ramírez, pues era la única que existía en esos días.
Los dos óleos de los signatarios del acta de la independencia, durante varios años del siglo XX estuvieron en la Asamblea Legislativa, luego en el Archivo del estado, hoy luego de su restauración se encuentran en el despacho del gobernador.
El 4 de julio fue inaugurada la biblioteca que en el siglo pasado estuvo en el propio Palacio de Gobierno, en la sexta avenida frente al Archivo del estado, luego diagonal al Palacio de Gobierno hasta su actual sede. Allí aun se conservan algunos títulos de esta primera biblioteca. En este día también se inauguro la plaza Bolívar, de San Felipe y se dio la primera retreta.
Un día como hoy hace 100 años hubo un acto protocolar en la cual llevo la palabra el presidente del estado y un vocero de la colonia española; la recién inaugurada plaza sirvió como punto de concentración a un desfile solo de mujeres rumbo al Palacio de Gobierno y en la sala de sesiones del Concejo municipal se develo el retrato de José Joaquín Veroes, del cual se desconoce el paradero; al día siguiente en el Parque Junín, hoy plaza José Joaquín Veroes, se congregaron las fuerzas vivas del pueblo y hubo reparto de libros.
Dos eventos muy diferentes y con 100 años de diferencia para celebrar la declaratoria de independencia.
El de 1911 dejo nuestro Himno.
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