Miradas Intermedias de Jhomar Loaiza se expone en la Tienda de arte
Miradas Intermedias, es el nombre de la exposición que muestra desde el jueves 30 el artista falconiano Jhomar Loaiza en los espacios de la Tienda Red de Arte San Felipe ubica, ente adscrito al Ministerio del Poder Popular Para la Cultura, ubicado en el centro comercial Rospier, en la capital yaracuyana.
La exposición la forman 5 obras en gran formato y se distinguen por su color y la descomposición del rostro de mujeres en formas geométricas.
Esta muestra es parte del convenio iniciado con la Tienda Red de Arte Coro en un intercambio de difusión de los valores de los creadores de los estados Falcón y Yaracuy.
Previo a la inauguración de la exposición, a las 3:00 pm se realizó un conversatorio con la participación de estudiantes de la Escuela de Artes Plásticas Carmelo Fernández, en el cual Loaiza comentará sobre su investigación artística y de su trabajo en arte corporal y en la inauguración Marisabel Rodríguez de la escuela regional de danza ejecuto un tema contemporáneo titulado Afro.
Cabe destacar que esta exposición cuenta con el apoyo de la Escuela de Artes Plástica Carmelo Fernández y de la Escuela regional de danza del estado Yaracuy. (
Anthony Alvarado comenta sobre la obra“ Jhomar Loaiza ha sabido desafiarse en su trabajo, comprendiendo rápidamente los enmarañados senderos de un estilo completamente diferente, de analizar las técnicas de figuración que se han definido a lo largo de la historia, adicionando a esto la utilización de nuevos productos sintéticos, químicos, paletas, rodillos, dando así una atmósfera totalmente distinta a la tradición figurativa, tal vez influenciado por Guayasamín en el estudio de las técnicas y/o métodos, pero a su vez afectado por los pintores populares, de quienes ha entendido su preocupación por los desposeídos, asumiendo con esto una conciencia social expresada en su trabajo.
Desarrolla el color sin ningún tipo de desconfianza, se sabe hijo del trópico y por lo tanto se apropia de sus elementos; sus “negras”, como él las llama, conjugan el sentido de pertenencia e identificación con su terruño, su tradición histórica, que le toca de sensible manera; por eso encontramos en sus cuadros seres provistos de una sencillez y mirada cálida, cargando tras de sí siglos de opresión pero a su vez una belleza única, ganada al brillo del sol de sus orígenes.”
Y por su parte, Juan Calzadilla habla “La geometrización de la figura humana y su reducción a una serie de facetas que se arman en el cuadro como una maquina mientras se trabaja frente a un cuadro, fue una de las características de la pintura cubista. Cuando se pinta según este método se acepta que importa más el objeto que la forma humana tomada como modelo y expresada en la obra como sentimiento. O también: en el Cubismo importa más la pintura que la realidad que le sirve de tema.
Los pintores cubistas llegaron a una concepción muy libre y extremadamente sintética de las formas a través del análisis de los objetos, incluida la figura humana. También pintaban instrumentos musicales, libros, caballetes, habitaciones, el taller de los pintores. Pero el proceso era siempre el mismo: reducir la masa y el volumen del objeto a sus líneas esenciales como si se vieran las cosas, incluyendo al sujeto, desglosados y por todos sus lados, por dentro y por fuera. Profundizando el análisis y asumiendo la vía que inicio el Cubismo, se alcanzo muy pronto al arte abstracto, comenzando la segunda década del siglo XX , en Europa.
Jhomar Loaiza no es cubista, ni sigue al pie de la letra las instrucciones de los cubistas, aunque si utiliza el análisis y el método de descomponer la figura humana y recomponerla como si se tratara de un edificio o de una maquina, sin necesidad de servirse de la observación del natural, como se hace en las escuelas de arte. El también parte de una imagen realista, sentada o reclinada para producir una serie de cuadros tratados más o menos con los mismos colores y el mismo esquema compositivo. Primero un retrato de la figura femenina, a partir de un modelo observado del natural o imaginado, y luego, en los cuadros siguientes va sintetizando el personaje al reducirlo a sus trazos geométricos a medida que los va rellenando con colores vivos y planos. Plantado frente al cuadro, estudia el modelo, lo observa frontalmente y lo somete a una especie de disecciones de sus partes como si pensara, antes que en un cuerpo humano, en una estructura o una construcción. Igual podría hacerse como una catedral o una locomotora, aunque el repertorio de este pintor está limitado al viejo ideal femenino.
Jhomar loaiza trata sus cuadros con un colorido tímbrico, en el cual destaca, como si fuera un foco de luz que ilumina desde la pintura misma, el color amarillo.
Es así como proporciona gran interés a la luminosidad sus obras. Descompone las formas de la figura femenina mediante líneas rectas que trazan rectángulos o cuadrados de color tanto para reconstruirla en el cuadro como para tratar el fondo de la obra, el cual está resuelto de manera abstracta, con un colorido liso y uniforme.
En otras palabras, Loaiza sigue, paso a paso, en su pintura, el trazado que llevo del realismo a las vanguardias geométricas y constructivas de la Europa de la primera década del siglo XX . Y esto indica que está sumergido en un proceso y , por decirlo así , en una investigación parecida a la que , hace medio siglo , cumplió el pintor Venezolano Armando Barrios ,con quien pereciera tener algunas afinidades , Barrios postulaba , como Loaiza ahora , una figuración constructiva , que descansaba en el dinamismo de los colores dispuestos en ritmos geométricos para transmitirles al espectador una impresión musical . Solo que Loaiza despoja la pintura de toda anécdota.
En esta perspectiva, en el estado actual en que se encuentra y dentro de la cubista que inicia con esta serie de retratos femeninos, la pintura de Loaiza es prometedora y hay que seguirla con atención, puesto que marca para su propio lenguaje un hito que lo llevara a alguna parte y justamente eso es lo que se espera de los artistas .”
La exposición la forman 5 obras en gran formato y se distinguen por su color y la descomposición del rostro de mujeres en formas geométricas.Esta muestra es parte del convenio iniciado con la Tienda Red de Arte Coro en un intercambio de difusión de los valores de los creadores de los estados Falcón y Yaracuy.
Previo a la inauguración de la exposición, a las 3:00 pm se realizó un conversatorio con la participación de estudiantes de la Escuela de Artes Plásticas Carmelo Fernández, en el cual Loaiza comentará sobre su investigación artística y de su trabajo en arte corporal y en la inauguración Marisabel Rodríguez de la escuela regional de danza ejecuto un tema contemporáneo titulado Afro.

Cabe destacar que esta exposición cuenta con el apoyo de la Escuela de Artes Plástica Carmelo Fernández y de la Escuela regional de danza del estado Yaracuy. (Anthony Alvarado comenta sobre la obra“ Jhomar Loaiza ha sabido desafiarse en su trabajo, comprendiendo rápidamente los enmarañados senderos de un estilo completamente diferente, de analizar las técnicas de figuración que se han definido a lo largo de la historia, adicionando a esto la utilización de nuevos productos sintéticos, químicos, paletas, rodillos, dando así una atmósfera totalmente distinta a la tradición figurativa, tal vez influenciado por Guayasamín en el estudio de las técnicas y/o métodos, pero a su vez afectado por los pintores populares, de quienes ha entendido su preocupación por los desposeídos, asumiendo con esto una conciencia social expresada en su trabajo.
Desarrolla el color sin ningún tipo de desconfianza, se sabe hijo del trópico y por lo tanto se apropia de sus elementos; sus “negras”, como él las llama, conjugan el sentido de pertenencia e identificación con su terruño, su tradición histórica, que le toca de sensible manera; por eso encontramos en sus cuadros seres provistos de una sencillez y mirada cálida, cargando tras de sí siglos de opresión pero a su vez una belleza única, ganada al brillo del sol de sus orígenes.”
Y por su parte, Juan Calzadilla habla “La geometrización de la figura humana y su reducción a una serie de facetas que se arman en el cuadro como una maquina mientras se trabaja frente a un cuadro, fue una de las características de la pintura cubista. Cuando se pinta según este método se acepta que importa más el objeto que la forma humana tomada como modelo y expresada en la obra como sentimiento. O también: en el Cubismo importa más la pintura que la realidad que le sirve de tema.

Los pintores cubistas llegaron a una concepción muy libre y extremadamente sintética de las formas a través del análisis de los objetos, incluida la figura humana. También pintaban instrumentos musicales, libros, caballetes, habitaciones, el taller de los pintores. Pero el proceso era siempre el mismo: reducir la masa y el volumen del objeto a sus líneas esenciales como si se vieran las cosas, incluyendo al sujeto, desglosados y por todos sus lados, por dentro y por fuera. Profundizando el análisis y asumiendo la vía que inicio el Cubismo, se alcanzo muy pronto al arte abstracto, comenzando la segunda década del siglo XX , en Europa.
Jhomar Loaiza no es cubista, ni sigue al pie de la letra las instrucciones de los cubistas, aunque si utiliza el análisis y el método de descomponer la figura humana y recomponerla como si se tratara de un edificio o de una maquina, sin necesidad de servirse de la observación del natural, como se hace en las escuelas de arte. El también parte de una imagen realista, sentada o reclinada para producir una serie de cuadros tratados más o menos con los mismos colores y el mismo esquema compositivo. Primero un retrato de la figura femenina, a partir de un modelo observado del natural o imaginado, y luego, en los cuadros siguientes va sintetizando el personaje al reducirlo a sus trazos geométricos a medida que los va rellenando con colores vivos y planos. Plantado frente al cuadro, estudia el modelo, lo observa frontalmente y lo somete a una especie de disecciones de sus partes como si pensara, antes que en un cuerpo humano, en una estructura o una construcción. Igual podría hacerse como una catedral o una locomotora, aunque el repertorio de este pintor está limitado al viejo ideal femenino.
Jhomar loaiza trata sus cuadros con un colorido tímbrico, en el cual destaca, como si fuera un foco de luz que ilumina desde la pintura misma, el color amarillo.
Es así como proporciona gran interés a la luminosidad sus obras. Descompone las formas de la figura femenina mediante líneas rectas que trazan rectángulos o cuadrados de color tanto para reconstruirla en el cuadro como para tratar el fondo de la obra, el cual está resuelto de manera abstracta, con un colorido liso y uniforme.
En otras palabras, Loaiza sigue, paso a paso, en su pintura, el trazado que llevo del realismo a las vanguardias geométricas y constructivas de la Europa de la primera década del siglo XX . Y esto indica que está sumergido en un proceso y , por decirlo así , en una investigación parecida a la que , hace medio siglo , cumplió el pintor Venezolano Armando Barrios ,con quien pereciera tener algunas afinidades , Barrios postulaba , como Loaiza ahora , una figuración constructiva , que descansaba en el dinamismo de los colores dispuestos en ritmos geométricos para transmitirles al espectador una impresión musical . Solo que Loaiza despoja la pintura de toda anécdota.En esta perspectiva, en el estado actual en que se encuentra y dentro de la cubista que inicia con esta serie de retratos femeninos, la pintura de Loaiza es prometedora y hay que seguirla con atención, puesto que marca para su propio lenguaje un hito que lo llevara a alguna parte y justamente eso es lo que se espera de los artistas .”
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