La truncada manifestación del 26S en San Felipe-Independencia para reclamar fallas de servicios básicos


Hacía dos o tres días rondaba en las redes sociales, una convocatoria que este 26S se realizaría una protesta para reclamar lo  malo de los servicios públicos en San Felipe e Independencia, a las nueve de la mañana.

 

Escasez de gasolina, falla de servicios públicos (electricidad, agua, gas, telefonía, internet) y la situación económica son las razones para las manifestaciones, que fue reprimida con disparos y gases.

Muy temprano, comenzó a llegar la gente, pero antes que se concentraran, ya un piquete de la Guardia Nacional cerraba la avenida Manuel Cedeño, unos metros antes de llegar a la intersección avenida Alberto Ravell, intercomunal Independencia-Cocorote.


                                  Grupo de manifestantes




Escudos de protección, armas, formaban parte del equipaje de los uniformados de verde de este 26S. En una esquina, los vecinos que querían llegar a la otra esquina de la intersección, ellos en mitad de la avenida trancaban el paso. Al cabo de un rato, llego alguien a destrancar el juego: Disparen al aire, lancen bombas y AVANCEN. 

 

Enseguida el piquete comenzó avanzar hacia donde estaban los ciudadanos que habían acudido a la convocatoria. Unos poquitos, pues del otro lado de la intersección otro grupo que se había acercado para manifestar no pudo pasar, los uniformados de verde se lo impidieron

 

 

 

Pun, pum, pum, tres disparos al aire irrumpieron en la pesada atmosfera que reinaba en el lugar. Los vecinos echaron atrás, pues no se habían  movido, solo al oír las detonaciones. En seguida, lanzaron las bombas lacrimógenas.

Todos corrieron hacia la parte norte, donde se ubica la urbanización Manuel Cedeño, otros al sur y entraron en las casas que le abrieron las puertas, para escapar del gas.

Al pasar el efecto de los gases lacrimógenos, regresaron a las esquina y allí estaban los guardias nacionales, mas bombas y terminaron de dispersarse.

Los guardias luego de un rato, se fueron. Y llego el Comando urbano antimotines al mando de Bartolo Stanley.

  Un piquete, tranco  una de las tantas calles que subía a la urbanización, presuntamente un numeroso grupo de los manifestantes se había metido en las casas.

A lo largo de la avenida Manuel Cedeño, en cada esquina había grupos que habían quedado rezagados. En uno de ellos, comenzaron a cacerolear y enseguida llegaron los uniformados y dieron orden de desalojar la calle.

Una de las razones  es que hay  cuarentena y están prohibidas las congregaciones.

 

Mientras esto pasaba en un tramo de la avenida, en otro, unos vecinos se metieron en un solar y comenzaron a lanzar cauchos a la avenida. Paso un policía motorizado, lo recogió y lo lanzo al mismo solar.

Al rato, se metieron de nuevo al solar y sacaron tres cauchos, pasó una camioneta, aparentemente con personas que transitaban por la avenida, pero no. Eran policías de civil. Enseguida, llego una patrulla, recogió los cauchos y los uniformados dieron orden de desalojar la calle.

Al final, lograron quemar unos cauchos.  Ya a las  12 del mediodía, la avenida lucia desolada.

 

 

 

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