2 marzo 1924 Nace en San Pablo Arístides Bastidas
Arístides Bastidas, nació en San Pablo, capital del municipio que lleva su nombre. Su
partida de nacimiento asentada en los libros expresa que nació un 2 de marzo.
Durante años, en la jurisdicción se había celebrado su
natalicio el 12 de marzo. Este 2022, se cambia la celebración, ante la
evidencia encontrada hace varios años.
Hijo de Nemesio
Bastidas y de Castorila Gámez.Contrajo nupcias y tuvo descendencia, entre
ellos, el fotógrafo, dibujante y pintor Aristides Pavel Bastidas López.
La familia llegó a Caracas en 1936. Estudió hasta el 1er. año
de bachillerato en el liceo Fermín Toro, ya que tuvo que trabajar; autodidacta,
se inició en el periodismo (1945). Sindicalista y gremialista, no apoyó el gobierno de Marcos
Pérez Jiménez (1948-1958); pionero del periodismo científico (género impreso y
radiofónico); dirigió la página científica dominical del diario "El
Nacional"
El arte de divulgar
con habilidad, gracia y humor los avances del conocimiento científico, quedó de
manifiesto en su columna “La Ciencia Amena”, publicada en el diario El Nacional
desde 1971 hasta su muerte, el 23 de septiembre de 1992.
Títulos como “La vida comenzó con la despreciable ameba y culminó
con el hombre todopoderoso”; “Los monos no practican la discriminación racial”,
“El verdadero paraíso no fue el de Adán y Eva sino el que había en el planeta
antes de que llegara el hombre”, o “Los delfines vivieron en tierra pero
vencidos por la nostalgia del mar retornaron a él”, dan cuenta de la maestría
con que este precursor del periodismo científico en Venezuela, transformaba los
complejos códigos del lenguaje de la ciencia para capturar la atención del
lector y enriquecer su conocimiento.
«El lenguaje del
periodismo científico es el mismo que habla el pueblo. El oficio de nosotros,
los periodistas, no es el de oscurecer las aguas para que parezcan profundas,
usando un lenguaje ininteligible; es todo lo contrario, llevar claridad a donde
existe confusión y llamar las cosas por el nombre con el que la conoce el
pueblo», afirmaba.
ACUCIOSO REPORTERO,
INCANSABLE PERIODISTA
Sus padecimientos físicos jamás quebrantaron su amor y entusiasmo
por el ejercicio del periodismo y la divulgación de la ciencia. A la artritis y
la soriasis que padecía, se sumaron la pérdida de la visión y su imposibilidad
de caminar, luego de que un accidente de tránsito lo confinara, los últimos 20
años de su vida, a una silla de ruedas.
Aun así, desplegó sus alas, voló con su imaginación y
continuó, día tras día, produciendo mensajes reveladores para los lectores de
La Ciencia Amena, la página científica de El Nacional y la veintena de libros
que escribió, entre los que destacan «El átomo y sus intimidades», «Científicos
del mundo», «Ciencia y tecnología, dos bienes sociales», «El anhelo constante»,
«La Ciencia Amena», «Aliados silenciosos del progreso», «La Tierra, morada de
la vida y el hombre» y «Los Órganos del Cuerpo Humano».
Aristides Bastidas fue un periodista incisivo, lector voraz,
acucioso investigador, autodidacta formado en las calles al rigor del
reporterismo. Antes de encontrarse con el oficio al que consagró su vida,
trabajó de quincallero, vendedor ambulante, repartidor de arepas a domicilio,
colector de autobús, secretario de oficina y asistente de enfermería en un
hospital psiquiátrico, para ayudar con la manutención de la familia luego de
culminar el primer año de bachillerato en el Liceo Fermín Toro.
Se inició en Últimas Noticias, diario donde aprendió a hacer
periodismo según el método de Kotepa Delgado, jefe del rotativo, quien lanzaba
a los novatos a la calle tal y como “hacen los margariteños con los niños para
que aprendan a nadar: los lanzan al mar sin salvavidas”, contó en una
oportunidad.
Cubrió las fuentes Policial y de Información General al
comienzo y, posteriormente, Política
Nacional y el Parlamento.
“Me he dedicado al periodismo primero por una extraña
vocación que aún no alcanzo a entender muy bien, y después porque comprendí que
a través de la comunicación social podemos penetrar en las raíces intimas de
nuestro pueblo, en las raíces intimas de cada hombre, con el objeto de ayudarlo
a fortalecerse (…), a enaltecerse y (…) a convertirse en el ser creador, en el
ser responsable que va a transformar su sociedad”, sentenció.
VOLUNTAD CREADORA
Fueron muchos sus aportes al sindicalismo en Venezuela. En
1971 creó el Círculo de Periodismo Científico de Venezuela; fue fundador del
Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa y del Instituto de Previsión
Social del Periodista.
El también periodista, antropólogo e historiador, Miguel
Acosta Saignes, compañero de lucha en el Partido Comunista, lo definió como “un
fervoroso militante sindical y político, arriesgado dirigente (…) de
perseverante espíritu progresista que nunca ha dejado sus convicciones de
luchador por la libertad de prensa, por la solidaridad de los oprimidos, por la
transformación radical del país”.
Saignes lo describió como un “acucioso reportero, incansable periodista (…) Creó un estilo,
convenció a los dubitativos, empezó a tener discípulos y seguidores (…), ha
sido una lección de hombría, de voluntad creadora – ha creado un nuevo género
de periodismo en Venezuela -”.
UN MAESTRO APASIONADO
POR LA CIENCIA
Su vocación de periodista científico nació luego de ingresar
a El Nacional, en 1953, para escribir la columna “Entérese usted”, que hasta
ese momento estuvo a cargo de la periodista Francia Natera.
La ciencia es el petróleo del porvenir, afirmó, pero con “la
ventaja de que es meta y no medio (…) se puede renovar, mientras el primero se
agota (…), la ciencia nos servirá algún día para sembrar por siempre la sonrisa
en el rostro quebrantado del hombre contemporáneo”.
ARÍSTIDES BASTIDAS, EL
PERIODISTA QUE HIZO AMENA LA CIENCIA
De allí su empeño sostenido por democratizar el acceso al
conocimiento científico, determinante en “la lucha por alcanzar las cimas de un
desarrollo social y humanizado”, y de crear conciencia sobre la importancia de
vincular al sector científico y de investigación con el sector productivo.
Arístides Bastidas estaba convencido de que era posible
formar desde los medios de comunicación. Consideraba que el periodista es “un
educador con un aula inmensa” pero para ello, además de tener conciencia de su
rol en la sociedad, debía superar dos obstáculos: “la información aburrida y
tediosa, y sobre todo, la oposición de los empresarios ante los materiales que
entran en contradicción con los intereses del sistema social o de la misma
empresa”.
Uno de sus mayores legados fue siembra de conocimiento y
ética en sus discípulos que lo acompañaban a diario en la «Brujoteca», como
llamaban a su oficina en el rotativo donde ejerció el periodismo durante 39
años.
PROFETA EN ESTA Y OTRAS
TIERRAS
La gigantesca labor de este hijo ilustre de Yaracuy, oriundo
de la población San Pablo donde nació el 12 de marzo de 1924, fue reconocida en
vida con numerosas distinciones: Premio Nacional del Periodismo en dos
ocasiones; Premio Municipal en repetidas ocasiones y todas las condecoraciones
nacionales. En el ámbito internacional: Premio Latinoamericano de Periodismo
Científico John Reietemeyer, y en 1982 Premio Kalinga de la Unesco, galardón
otorgado a los divulgadores científicos.
Cuando recibió el título de profesor Honoris Causa de la
Universidad Central de Venezuela (UCV), en junio de 1976, dijo: “No soy otra
cosa que un labriego contento de cultivar su huerto con la mayor dedicación. Y
si algún mérito tengo, reside en la terquedad con que hago la siembra, y no en
la abundancia de los frutos que cosecho”. Con información de Blog La Ciencia
Amena y K-Personajes
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