6 marzo 1974 Inauguración Parque recreacional San Felipe el Fuerte
6 marzo 1974 Inauguración Parque recreacional San Felipe el Fuerte-22 abril 1983 Declarado Monumento histórico nacional. 2009 Inscrito como Bien de interés cultural del municipio San Felipe
El Parque Histórico Arqueológico San Felipe el Fuerte fue
Inaugurado el 6 de Marzo de 1974 y declarado Monumento Histórico Nacional en
1985. Actualmente, el parque, también llamado “La Pompeya Venezolana”, por su
valor histórico y ser el primero en su tipo en el país, está bajo la
administración del Instituto Nacional de Parques (Inparques), ente adscrito al
Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo (Minec).
El 6 de noviembre de 1729, el Rey Felipe V, se otorga el
título de ciudad a San Felipe mediante la Real Cédula que permitía reconstruir
la urbe, con la posterior instalación del Cabildo en mayo de 1731. Luego de la
independencia, el lugar pasó a llamarse San Felipe El Fuerte, en homenaje al
Rey Felipe V.
Después de los primeros años de la reedificación en las
nuevas tierras, la ciudad se volvió próspera y pujante gracias a los cultivos,
principalmente de cacao y café, productos que se consignaban en los almacenes
de la compañía Guipuzcoana, instalada al sureste, a dos cuadras de la ciudad.
En 1812, San Felipe se encontraba entre las principales
ciudades del occidente del país. El 26 de marzo (en la celebración del jueves
santo) fue destruido por el terremoto que azotó Venezuela.
Durante el mandato de Rafael Caldera, se realizaron los
trabajos de excavación por arqueólogos y antropólogos, encontrándose no sólo
objetos y muros de las diversas edificaciones, sino esqueletos humanos. Los
hallazgos fueron conservados.
En su interior el parque cuenta con parte de las antiguas
calles empedradas, una pared perteneciente a la iglesia Nuestra Señora de la
Presentación, la plaza central o plaza de las Águilas, donde estaba la fuente
que suministraba el agua del pueblo y la Pila Bautismal de la Iglesia mayor que
data de 1748 y construcciones completas, entre otras.
El lugar tiene más de 100 especies de cedro, samán, mango,
jabillo y otros grandes árboles, además de una extensa fauna en la que se
pueden apreciar perezas, ardillas, y aves como el turpial y el cardenalito.
En atención a la extensa vegetación de la zona, se hizo un
esfuerzo para la conservación y a la vez la armonización entre la naturaleza y
los restos de civilización. Se decidió no talar los árboles que tomaron tantos
años en alcanzar tan grandes dimensiones.
Es así como, por ejemplo, se hizo un murillo alrededor del
gran samán que nació en el centro de la Iglesia de la Presentación.
Inparques le recuerda a los visitantes de las instalaciones
que deben llevar ropa cómoda para que realicen un cómodo recorrido, que le
permitirá conocer el majestuoso lugar que guarda entre sus muros historia, una
exuberante vegetación que incluye árboles centenarios que superan los 30 metros
de altura y un cálido ambiente para pasar un día tranquilo junto con su
familia. (Prensa Ecosocialismo (Minec) / Inparques )
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