Diego Ríos postulado por Yaracuy para el Reconocimiento de Artesanía de la Unesco

El artesano Diego Ríos, quien habita en San Pablo, capital del municipio Arístides Bastidas, es uno de los 15 artesanos postulados para representar a Venezuela en el Programa de Reconocimiento de Excelencia para la Artesanía en la Región Andina 2010-2011 de la Unesco (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura)


El resto de los artesanos son: Marcos Guerrero (Amazonas), Mariela Nieves (Barinas), Cleotilde Solórzano (Cojedes); Higinia Hernández (Delta Amacuro), Romer Cortés (Miranda), Edecio Barazarte (Trujillo), Miguel Mendoza (Lara), Jairo Páez (Lara), la Coopertativa de Mujeres Tejedoras de Gavidia (Mérida), Ramona Moreno (Monagas), Amada Vargas (Sucre), Edgar Ramírez Roa (Táchira), Leisi Uriana (Zulia) y la Cooperativa Ayatauule (Zulia). El jurado multidisciplinario para la elección lo integraron Lilia Tellez, asesora de patrimonio de la Comisión Nacional de Cooperación Unesco; Yamileth Romero, directora de la Oficina de Enlace con las comunidades de artesanos y artesanas del Ministerio del Poder Popular para la Cultura; Heufife Carrasco, directora ejecutiva del Centro para la Diversidad Cultural; el artista plástico Santiago Pol y la presidenta de la Fundación Red de Arte, Rosángela Yajure.


Las piezas de los 94 artesanos participantes de cada entidad del país se encuentran en lo actual en una exposición en la Galería Caracas y fue organizada por Fundación Red de Arte, el Centro para la Diversidad Cultural, juntamente con la Oficina de Enlace con el Sector Artesanal de este Despacho y la Comisión Nacional Venezolana de Cooperación de la Unesco.


Los seleccionados cumplieron los criterios de excelencia requeridos, entre los cuales abarca el respeto al medio ambiente en cualquier etapa de la producción, al no emplear materiales que infrinjan el equilibrio ecológico por el uso de derivados de las especies en peligro de extinción o protegidas.

Diego Rios: el metaltistero de las aves vino del vecino país, Colombia hace más de 30 años.

Hoy no le sobra tiempo, desde que se levanta junto al sol hasta bien entrada la noche, trabaja. Maderas, de todas formas, tamaño, colores y árboles pueblan el taller en que se ha convertido la salita y el porche de la casa en que vive alquilado, en San Pablo, al oeste de Yaracuy, desde hace siete años. Diego Ríos desde hace 30 años se ha dedicado a reproducir fielmente las aves de la naturaleza, a través de la metalistería


; La Metalistería, es el nombre dado en el campo de las bellas artes y las artes decorativas al trabajo de objetos de valor artístico, decorativo o utilitario, realizado a base de uno o varios tipos de metal, incluidos los preciosos, por fundido, martillado, soldadura o combinación de esas técnicas. A lo largo de la historia, los metales se han utilizado como material para la elaboración de objetos tanto utilitarios como decorativos, y aquí entra la creatividad de Diego Ríos.


El metal, combinado con maderas, es su especialidad “yo trabajo con cobre, plata, bronce, acero, maderas. Le doy forma a puro martillo. Troqueleo a mano, uso muy poco molde, y eso la mayoría de las veces los hago en madera porque como no tengo para fundir” Ríos, es ingeniero químico y artista plástico, egresado de la Universidad de Antioquía, Medellín. Trabajo varios años en una transnacional y un buen día preparó su maleta y se vino al Táchira. Allí estuvo trabajando fabricando muebles, de allí se fue a Maracaibo y durante algunos meses siguió trabajando en la fabricación de muebles, finalmente recaló en San Pablo. “Cuando llegue, comencé hacer aves, flores. Trabajo metalistería, que digamos es una rama de la joyería. Al metal, hay que doblegarlo, martillarlo, darle forma” recuerda. Girasoles, mariposas, aves acuáticas, peces , tulipanes, son los habitantes de su taller. Diego Ríos, produce solo una pieza de cada una.


El trabajo del artesano Diego Ríos, se incluye en la tradición pajarera venezolana, la cual se mantienen en algunos estado del país, entre otros en el pueblo de Canoabo , estado Carabobo; Bora Bora, estado Falcón y Cabimas, estado Zulia, en los cuales durante muchos años los artesanos recrean en la madera la fauna silvestre local, nacional y del mundo. Diego Ríos, aunque sigue esta tendencia, se diferencia y está muy consciente de esto” Mi trabajo considero que sigue la tradición pajarera existente en Venezuela pero innovando y fusionando técnicas al utilizar la metalistería y la talla combinando el trabajo manual con el mecánico, logrando además obtener una exactitud en cuanto a las escalas y coloración de la artesanía casi real con parte del hábitat o especie de ave creada”. Pero además de la innovación manifiesta que “En mi artesanía trabajo las aves por ser un conservacionista de la fauna y un ecologista durante muchos años de mi vida, donde busco a través de mi creación artesanal dar a conocer la diversidad de aves existen en Venezuela, explica Ríos. Pero además, el colibrí es una especie extendida a lo largo de los países andinos habitan en toda América, desde Alaska hasta la Patagonia y a su alrededor se han tejido leyendas por ejemplo entre los quechuas y guaraníes.

Y parte de esa fauna la plasma en sus tallas de madera donde petrifica para la posteridad diferentes especies de aves algunas en peligro de extinción “ Doy a conocer las aves, mediante mis artesanías donde busco lograr en ellas un hiperrealismo marcado en cada uno de los elementos como flores, capullos, hojas y enredaderas y en la misma ave que creo, esto lo logro con el fin de que las personas que observan mis aves y en especial el colibrí sientan que este se encuentra vivo y piensen que es un ave libre y este tranquilo porque no tendrá ningún tipo de daño causado por el hombre ”dice.

Y es que los pájaros casi siempre acompañados de flores es una constante en las obras de este artesano, lo que hace ver su función polinizadora, pues son ellos los encargados de la diversidad biológica al ayudar a la polinización de flores que producen néctar. Ellos se unen a la cadena de vida de la naturaleza al alimentarse del néctar de las flores y de pequeños insectos que pueden hallar dentro de ellas, usando su pico largo y afilado y su lengua.

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