29 diciembre 2011

De cómo San Benito se vino pa`Yaracuy

Un día 27 de diciembre del año 1978, y afortunadamente, habiendo conocido dos años antes al folklorista bobureño Juan de Dios Martínez Suárez, entrañable amigo y mas tarde padrino en el ancestral culto a San Benito de Palermo, hoy día lamentablemente no está con nosotros, pero está con tantos otros que le precedieron y nos precedieron a nosotros en la barca enrumbada al infinito, Juan de Dios nos visita en 1979 con un grupo de chimbangaleros bajo su conducción que tenía en Maracaibo y hace un recorrido por las calles de San Felipe, en esa ocasión nos invita y de hecho asistimos al primer chimbanguele de obligación que se realizó en la localidad de Palmarito en la región Sur del Lago de Maracaibo.
 A aquella mágica experiencia, recuerdo claramente asistimos algunos de los integrantes del novel, para aquel entonces Grupo Escénico Danzas Yaracuy, mi primo Pedro Segundo Melean Rivas “Pedrito” y mi hermano del alma Pedro Rafael León Lugo “El Pibo”, hoy día dos excelentes profesionales, el primero de la educación y el segundo de la ingeniería forestal, experiencia que me marcó para toda la vida, meses después, escapa de mis recuerdos la fecha exacta de este acontecimiento.
Sabiendo mi amigo Juan de Dios de lo profundo que me llegó la manifestación nos invitó a un “Reencuentro de Sanbeniteros” el cual tuvo lugar en la localidad de su Bobures natal, esta segunda experiencia contribuyo a afianzar mi atracción por la manifestación de devoción al culto del Santo Moro, ya para el año 1982, específicamente para el 29 de noviembre, habiéndose inaugurado recientemente él para aquel entonces “Teatro Andrés Bello”, hoy día “Teatro Jacobo Ramírez” y en ocasión del 8º Aniversario de nuestra Organización Grupo Escénico Danzas Yaracuy, le pedimos a Juan de Dios que propiciara la presencia de un Grupo tradicional de Chimbanqueles de la región del Sur del Lago, a lo cual gentilmente accedió nuestro amigo, nos envió al grupo de su propia comunidad, gente toda de Bobures pero residenciada en la ciudad de Maracaibo, pero que mantenían, como de hecho aún mantienen la tradición, entre ellos recuerdo al ya desaparecido Exiario Basabe Morales, quien junto al propio hermano de Juan de Dios, le llamábamos “El Diablito”, su nombre está fuera de mis recuerdos en la actualidad, estos dos muy bien versados cultores coordinaban la delegación, es pues ese 29 de noviembre de 1982, que marca la pauta.
 Para el siguiente año 1983, nos decidimos en organizar nuestro propio grupo de Sanbeniteros, nos limitaba el que no teníamos ni la Imagen del Santo Moro y menos los tambores acordes, contando dentro de la agrupación con, tal vez el mejor artesano y Lutier del Estado Yaracuy, me refiero al “Abuelo” José Ramón Arena Peña, este nos dice, pero eso o podemos hacer nosotros mismos, aquella aseveración inundó y retumbo en mi ser como una caja de resonancia, y le consulté que cómo y me dijo, que fuese al Zulia a ver cómo eran los tambores y aquí los haríamos, cosa que seguí al pie de la letra, ya en la agrupación estaba como integrante una cabimera (de Cabimas), en la actualidad docente de profesión y muy estimada amiga, me refiero a Yuly del Carmen Maldonado Amaya, ella me dijo que cerca de su casa materna en Ambrosio en su Cabimas natal había la sede del Chimbanguele local.
 Bueno, nos inventamos un viajecito a Cabimas y visitamos al Señor Jefe del grupo local, este señor tenía todos los Chimbanqueles del mundo, en un cobertizo habían como cien tambores de todos los colores, allí estudie bien la manera de hacerlos, recuerdo que le consulté con que madera se realizaban y me respondió que con el árbol llamado “Balso” o “Balsa” porque era liviana y como los tambores eran de gran formato y tenían que colgarse del ejecutante y hacer mucho recorrido con ellos no podían hacerse con otro tipo de madera.

 Me explicó entre otros datos, que eran unos llamados machos (4) y otros llamados hembras (2), que los machos se tocaban con un palo llamado “capopo” y las hembras llamadas requintas con una especie de ramita que llamaban “camurí” esta se conseguía en las riberas del lago, pero que podían utilizarse otras ramitas resistentes, en mi mente ya yo había ideado emplear el para aquel entonces muy de moda “ratán”, pues al él mostrarme el fulano camurí, se me pareció muchísimo al ratán.
En búsqueda del lano
 De regreso a Yaracuy, con toda la información en mi mente y unos rústicos bosquejos en dibujos que me ilustraban la forma y detalles de los estudiados tambores, pues para aquel entonces era, para nosotros sumamente difícil contar con una grabadora y/o con una cámara fotográfica.
Al estar en San Felipe me reuní con El Abuelo, José Ramón y le di toda la información, con el inconveniente que al decirle que la madera que debíamos usar era el balso, me informa que ni ideas tenía de que madera era esa, allí pues se nos trancó el serrucho, pero surgió una esperanza, para ese entonces yo era estudiante de Tecnología agrícola en el IUTY y dije que le consultaría a algunos de los Ingenieros Agrónomos u otros que allí laboraban.
 Ello resultó efectivo, en el IUTY un Profesor me informa que el árbol de balso es llamado en Lara y falcón “Palo de Lano” o “Palo Tambor”, que recibía el nombre de lano, porque sus semillas venían en una capsula globular de tamaño regular semejante a un aguacate redondo y que al abrirse se desprendían en una pelusa similar a la lana de las ovejas y el de palo tambor, porque lo usaban para fabricar tambores por ser liviano y suave de labrar.
 De regreso con El Abuelo José Ramón, le doy la información y me responde que así si lo conocería, pero no se imaginaba donde lo podríamos hallar, allí comenzamos con la preguntadera a todo el mundo, una vez, en Cocorote, de donde eran casi todos los integrantes de Danzas Yaracuy, allí estuvo nuestra agrupación en un muy buen tiempo productivo, con gente muy seria, puntual y amante de nuestras tradiciones, andábamos Ramón Antonio Barrios López (Toño), hoy día mi compadre de Sacramento, y yo, hallamos estacionado en su Jeep, en la calle 18 de octubre, frente a la casa de la Familia Arenas Quiroz, parientes por cierto del Abuelo José Ramón, al padre de Toño, al ya fallecido Don Ramón Barrios, al verlo Toño saltó de alegría y dice mi papá debe conocer el lano, vamos a preguntarle y veloces le abordamos, me parece ver su cara de asombro y mas la de apenado del compadre Toño, pues el trataba a su padre con un solemne respeto, como casi todos los de aquellas generaciones, Toño le pregunta papá usted conoce el lano, y el padre lo mira sorprendido y le dice …. Y ese no es el gueco del ….. pues?”, El Compadre Toño hizo un silencio sepulcral, yo en cambio no me quedó de otra que reírme, en eso El compadre Tono le dice, no papá es un árbol que andamos buscando que dice se usa para hacer tambores, de allí que su padre le dice, como no así si lo conozco, eso lo hay mucho por ahí, eso crece muchísimo, y nos da orientaciones, nos acota que por la línea del ferrocarril (vías del tren) en el sector de La Negrita había muchos de esos árboles, eso para nosotros fue la alegría mas grande del mundo.
 Al siguiente día ya estábamos montándonos en la manera de ubicar la madera, El Abuelo movió sus muy buenas influencias gubernamentales para aquel entonces y al siguiente día, ya teníamos una camioneta asignada con una motosierra incluida, el operador sería el mismo Abuelo José Ramón, pues era diestro en ello al ser un afamado trabajador de la madera y sus afines, en la comitiva andábamos José Ramón, Naudy Gutiérrez, quien conducía la camioneta de la para aquel entonces Secretaría de Cultura, hoy día ya desaparecida, Toño Barrios, Alexis “Coto” Piñero, Johnny Rubén López Medina, José Paulino Ramírez Sierra y quien escribe la crónica, por lo menos yo iba mas alegre que muchacho con zapatos nuevos, así mismo veía los rostros de Toño y Coto.
 Al cabo de cierto tiempo realizamos un trayecto por la llamada guarda raya o guardarraya, así llamamos nosotros, por lo menos en Palmarejo, los caminos de tierra que unen un lugar con otro, que se mantienen lado a lado de la línea del tren (vía férrea), en cierto momento surge ante nosotros, un majestuoso y frondoso árbol, que al verlo el Abuelo José Ramón le dice a Naudy, párate aquí que este es uno.
Al detenerse todos saltamos de la camioneta, todos con los ojos como vendedor de prendas, El Abuelo le da una vuelta al árbol y con la vista hace el estudio, baja la motosierra de la camioneta y la enciente, comienza haciendo el corte de un lado, luego del contrario, seguido de un lateral y finalmente del otro, previamente había calculado hacia donde debería de caer dicho árbol, pues este calló hacia la parte contraria de los rieles del tren, por esos detalles de gran sabiduría siempre admiré y he admirado a ese cultor, del cual aprendí tantas y tantas cosas, Dios le de vida y salud, seguido, hizo cortes a la vista, decía con una sapiencia extraordinaria, de este trozo sale el mayor, el segundo el tercero, el chiquito, y de esta parte mas delgada las dos requintas, para aquel entonces no sabíamos que deberían ser tres requintas y no dos, y corto unos trozos mas pequeños y dijo con esto haremos las tamboras de fulía, todo aquello se cumplió con ¡o una regla oficial.
 Era tanta la madera y tan pesado el cargamento que tuvimos que llevarla en dos viajes, las llevamos a casa del propio José Ramón, para aquel entonces, en casa de residencia del Abuelo realizábamos los ensayos de rutina de nuestra agrupación Musical La Chamuchina de Cocorote, ensayamos los días martes y jueves luego de las 6 de la tarde, sin embargo, una vez llevados los troncos, por lo menos Paulino, Johnny y yo íbamos todos los días luego de las 4 de la tarde, allí nos fajábamos como los buenos a labrar los tambores según las indicaciones del Abuelo José Ramón.
 Recuerdo que estábamos tan entregados a querer culminar esos tambores que regresábamos muy tarde a San Felipe, pasadas ya las 10 de la noche, casi siempre nos hallábamos con algún alma caritativa que nos traía en cola, como llamamos por acá a un aventón, aunque mas de una vez nos tocó venirnos a pie por toda la ya existente avenida Intercomunal Páez.
 Eran días de suma tranquilidad, lo malo era la distancia, así llegamos como a los tres meses “desfondando” palos para los tambores, a nuestra apreciación nos quedaron perfectos, de hecho aún en la actualidad hoy a fines de 2011 y a escasos 3 días para acabar el año, aun tenemos 4 de los 6 tambores que elaboramos.
Luego vino la etapa de forraje, en esa etapa fue otro momento de admirar la veteranía y ciencia innata del Abuelo José Ramón, nos orientó en el forraje de los mismos como si tuviese años de experiencia en ello, una vez elaborados los tambores, nos vino el detalle de la ejecución, para ello pensé, bueno no nos queda de otra, mandare a buscar maestros del Zulia, recordé de mis vínculos de amistad con el grupo Maraye Maracaibo del Ayer), surgido de una división del Grupo Candela (Canto Danza y Expresión de lo Auténtico), quienes siempre se nos habían puesto a la orden y en donde sabía habían percusionistas del Sur del Lago, me puse en contacto con ellos y al poco tiempo teníamos entre nosotros a nuestro aún hoy día amigo Ebduber López, quien residía en Maracaibo pero llegado de Palmarito, y a Eduardo Soto venido de Bobures, estos dos entrañables amigos con toda su gentileza y sapiencia nos adiestraron por lo menos en la ejecución de dos de los seis sones del chimbanguele, ese fue nuestro primer taller de percusión formal, en el mismo participamos José Ramón Arenas El Abuelo, José Paulino Ramírez, Johnny López, Toño Barrios, Coto Piñero, Edgardo “Chicho” Piñero, Francisco “Pachi” Veliz y quien escribe la crónica, los sones que ejecutamos fueron el de Ajé y el del Chocho, según las sugerencias de Ebduber los tambores estaban bien pero le obviamos hacer un detalle interno que en los originales lleva, al cual según él se le llamaba “plaza”, le explicó al Abuelo y a los pocos días, le adicionamos ese detalle.
La imagen
 A partir de allí , se nos presentó el problema de no tener la imagen del Santo, yo recordé que en Cocorote teníamos un amigo escenógrafo y utilero de mucha versatilidad, me refiero al amigo Rafael Simón Oviedo, ya yo le había visto hacer tallas en madera y le dije al Abuelo José Ramón, se es el hombre, El Abuelo José Ramón, busca de entre sus materiales una gruesa tabla de madera de cedro como de un metro de largo y dice con esta madera lo puede hacer, le hicimos llegar la madera a Rafael Simón.

 Y a los pocos días, él mismo nos fue a entregar el San Benito tallado y listo, no recuero cuanto nos cobró Rafael Simón por la talla, pero creo que fue algo asó como un pago simbólico, enseguida el Abuelo le hizo el anda a la talla y ya para el 6 de noviembre de ese 1993, en ocasión del aniversario Noveno de Danzas Yaracuy y el tercero de La Chamuchina, ya teníamos fijada nuestra residencia cultural en casa de una de nuestras integrantes fundadoras la hoy día Licenciada Egilda Moraima Figueredo Gutiérrez, presidenta de la Corporacion Yaracuyana de Turismo  del estado Yaracuy.
El primer chimbangle
Sacamos nuestro propio Chimbanguele en, el para aquel entonces Teatro Andrés Bello, en esa ocasión trajimos como invitados, a los amigos Ebduber López y Eduardo Soto nuestros maestros en las lides del Chimbanguele, en esa ocasión estos amigos nos invitan para un encuentro de Chimbanqueles y San Benitos que estaba organizando Juan de Dios Martínez, no pensamos dos veces en decir que asistiríamos, así fue y, a mediados de diciembre de ese 1983 estábamos en tierras zulianas con nuestro incipiente pero orgulloso chimbanguele y nuestro Santo Negrito, allí Juan de Dios nos le bautizó con sus conocimientos al respecto, así como a los chimbangaleros o sea nosotros, aquel gesto y acción fue para nosotros como obtener el título magna cum laude en cualquier carrera universitaria.
Los devotos
A partir de allí, en todas las presentaciones de envergadura que teníamos mostrábamos nuestro chimbanguele. Comienzan a aparecer devotos de tierras andinas y zulianas residentes en Yaracuy que requerían que les llevásemos al Santo y sus tambores, recuerdo que íbamos todos los años a Yumare a llevar el Santo a la Familia Silva, perdimos contactos con ellos, y en Boraure asistimos durante cuatro años consecutivos es así como damos inicio a la Sociedad de San Beniteros de Yaracuy, en el año 1988 nos cambiamos de sede, a la del para aquel entonces “Centro de Cultura Popular Don Teófilo Domínguez”, el mismo ubicado en la cuarta avenida esquina calle 14 en San Felipe, donde actualmente funciona la emisora televisiva Yaracuyana de Televisión “YTV”.
 En el lapso de tiempo entre el 1983 y el 1988, debido a los constantes compromisos con nuestra propia imagen y tambores no pude asistir ni como individualidad ni con la agrupación a otros chimbanqueles en la región del sur del lago, ni a Maracaibo o Cabimas tan siquiera.
 Es hasta el año 1989 cuando ingresan nuevos integrantes a nuestra organización, entre ellos Edward Giovanni Durán Barradas, muy buen percusionista, quien demostró bastante interés en el culto que aunque de manera tal vez insipiente manteníamos orgullosamente, quien me anima a retomar las visitas a la región Sanbenitera.
 Ese año para el 27 de diciembre nos arriesgamos y nos enrumbamos previos contactos con nuestro amigo Ebduber López, quien nos da la dirección de su casa en el sector Las Rurales en Palmarito del Estado Mérida, región Sur del Lago, allí llegamos y compartimos amenamente con los devotos de esa ocasión, Edward Durán fue, así como yo en mi primera ocasión de asistir a un chimbanguele, marcado para siempre con la devoción.
 Al regreso a Yaracuy, organizaba todos los años, en su casa de residencia en la Urbanización Banco Obrero de San Felipe, un día del mes de diciembre para que llevásemos a nuestro San Benito y nuestros tambores a su casa, así se fueron sumando mas familias como devotos del santo y comenzamos año tras año en un recorrido de casa en casa en esta urbanización capitalina, tanto era así que optamos por instaurar el dejar la imagen en una de las casas de la referida urbanización y en días posteriores irlo a buscar y regresarlo con la solemnidad del caso, es decir con su tradicional chimbanguele.
 En el año 1996, cambiamos de sede del Centro de Cultura Popular Don Teófilo Domínguez, a mi casa de habitación ubicada en el Sector Plaza Sucre de Independencia, a partir de allí cambiamos de nombre por el cambio de lugar y adoptamos el de Sociedad de San Benito de Palermo del Sector Plaza Sucre de Independencia, nombre que actualmente ostentamos.
 El cambio en nada afectó el que visitásemos los hogares de la urbanización Banco Obrero de San Felipe, sin embargo con el ingreso de nuevos miembros a partir del 1996, uno de estos, Elio Alexander Escalona Goyo, residenciado en el sector Simón Bolívar, solicitó se le llevara tanto la imagen del Santo como el chimbanguele a su casa, petición que aceptamos gustosa y amenamente.
 En el año 1996 se incorporó en nuestro itinerario visitar el sector Simón Bolívar, es de destacar que a partir del año 1995 retome mis visitas a Palmarito habiendo entablado lazos de amistad, los cuales aún perduran, con el Cultor Tarcilo Orejuela Pirela “Taty Carama”, en la actualidad residenciado en España y conductor de una exitosa agrupación de percusión afrovenezolana llamada “Tambores de mi Tierra”, hasta la presente fecha asisto acompañado en los últimos seis años de, los entrañables amigos y compañeros de Grupo, los Profesores Luis Arturo Sánchez y Noris Ramos.
Retomando la idea anterior, en el Sector Simón Bolívar muchos hogares nos recibían con gran pompa y algarabía, así estuvimos asistiendo a este vecindario hasta el año 2005, año en el cual el integrante Elio Escalona y otros deciden deslindarse de nuestra organización y conformar su propio grupo, hoy día cuentan con su propia imagen y sus propios tambores, así mismo entre ellos quedó el asistir o visitar a la urbanización Banco Obrero de San Felipe, mientras que nosotros visitamos los hogares que nos solicitan en pago de promesas les llevemos nuestro servicio, el cual hacemos de manera menos expuesta, pues hemos analizado que el peregrinaje por calles y avenidas en los últimos tiempos no es muy seguro, amén de que en el culto se mezclan aspectos relacionados con el consumo de bebidas espirituosas que no siempre traen buenas consecuencias, aunado a que debido a los contantes contactos con los cultores del verdadero culto a San Benito hemos ido descifrando ciertos códigos ancestrales que realmente debemos respetar y observamos que no estábamos cumpliendo con ellos legalmente.
El futuro cercano
Para el 2012, Dios y San Benito de Palermo Bendito medien en ello, deberemos asistir 20 miembros de nuestra organización, específicamente para el Chimbanguele y Gaita de Obligación del día de los Santos Reyes, al Chimbanguele del Sector El Milagro en la Población de Monay en el Estado Trujillo, para el viernes 20 de enero, y al VI Encuentro Nacional de Sanbeniteros a realizarse en la ciudad de Mérida en el Marco de las Ferias.

Luis valles Silva

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