En “La sazón de Belkis” cada bocado lleva sello propio

Tal como lo retrata José Parra en uno de sus versos de un poema que reza “se sube por la 13 y se baja por la 12” así de chiquito es San Felipe  y en esa calle 12 entre las avenidas  sexta y séptima donde una vez estuvo el Mercado de la ciudad, desde hace nueve años se ubica “La sazón de Belkis”.


El día en la cocina de “La sazón de Belkis”, comienza  a eso de las nueve de la mañana y cada mediodía el local con sus mesitas, su Rincón de la fama, lleno de trofeos y fotografías y una barra, se colma de comensales.

 

Comenta Oscar Peroza, el gerente, que a raíz del Paro petrolero del 2002 tuvieron la idea de cocinar y repartir comida a domicilio. El menú era mensual, el negocio fue creciendo y en el garaje de la casa colocaron toldos y abrían los fines de semana, más la Alcaldía capitalina no se los permitió por mucho tiempo, pues no tenían permisos  sanitario y cerraron.



 

Del garaje, pasaron al patio de la casa hasta que al final se mudaron al local actual, que no tiene letrero de identificación, solo la hoja marron de la puerta de entrada. Pero Valentina Quintero en  su Manual de ociosidades,  de la revista “Todo en domingo” de El Nacional en enero del 2010 dice “Que maravilla de restaurancito en pleno centro de San Felipe. En una mini tasca se instalaron Oscar atendiendo las mesas y su esposa Belkis Mikelson en los fogones para recibir a 40 personas solamente. Es, con toda certeza uno de los sitos más concurridos de San Felipe”

Y los inicios los resume “Bien rico en San Felipe Belkis Mikelsons y su marido Oscar Perozo aprovecharon las habilidades culinarias de la dama y el empuje del caballero para preparar y vender comida a domicilio por encargo. Luego la servían en su casa, pero cada vez iba más gente y la cosa se complicó. Por fin llegó un buen día un vecino, les ofreció una tasca que no podía atender, se fajaron a remodelar el lugar y luego a cambiarle el público, puro bebedor incalable. Dos años después ofrecen con auténtico orgullo La sazón de Belkis, un recinto con ambiente andino, comida suculenta, comensales decentes y dichosos y la sensación de haber ido a comer a la casa. Parece que casi los aplauden al terminar el último bocado”

“AJÍ, AJO Y CILANTRO PONEN EL TOQUE A LA GASTRONOMÍA VENEZOLANA”

En el restaurante,  además de Belkis, se encuentra Emilio  López,  un joven egresado de la Universidad Nacional Experimental de Yaracuy en Ciencias de la alimentación, con experiencia en comidas del mar y cocina mexicana.

Comenta que  desde siempre le gusto cocinar, empezó por lo básico y a veces recetas de revistas “yo nunca vi la cocina como una profesión, yo quería ser médico, mi mamá fue enfermera y siempre iba al Hospital”

Al salir de bachillerato, se fue a la UNEY y quería irse por la rama de producción de alimentos pero en  la catedra de cocina que solo se ve durante dos años, fue reprobado varias veces “porque me fastidiaba” pero al entrar seriamente a clases, se dio cuenta que era todo lo contrario o a lo que pensaba.

Allí se enganchó y ya graduado fue a  trabajar la “Posada de Óscar” y después se marchó a Chichiriviche durante un año, al regresar forma parte de la plantilla de “La sazón de Belkis”
 

En su experiencia en “La sazón de Belkis” comenta que tienen un menú que se elabora al momento y para eso acuden al «mise en place», tienen previamente picados ingredientes de los platos y ofrecen comida venezolana,

“En todo restaurante se debe recuperar el acervo gastronómico y aquí siempre hay lengua, chivo, ovejo, conejo, pabellón, arroz con pollo, de la gastronomía propia. El menú es único con sabor criollo. Y nos diferenciamos en el sabor aunque hay fusión con otros platos de afuera, pero siempre llevan el toque criollo que nos diferencia de los otros” apunta.

Cada plato  foráneo se le da el toque en alguna parte, que puede ser la base de la salsa y el toque con ají, ajo y cilantro que también es la identificación mundial de la gastronomía venezolana, resalta.
 
Explica que todo lo visto en sus días de  estudiante de la UNEY hoy las aplica y “me gustaría que algún día la Universidad entendiera que lo fuerte de la carrera está centrado en lo gastronómico y le hace falta un centro que forme cocineros de alto perfil”

 “La sazón de Belkis” abre todos los mediodía de la semana y en algunas ocasiones de noche cuando ofrecen comida italiana y mexicana.

 

Comentarios