01 noviembre 2015

Elsy Loyo cuenta bajo un aguacate en La Ermita versiones del mito de María Lionza

Con el cambio de Huso horario, a las siete de la noche  ya toda la negrura de la noche cubre el cielo. Y este 30 en La Ermita del municipio Cocorote,  no fue la excepción.
            Y en un patio bien limpio, con el monte al ras, los vecinos abrieron un camino  iluminado con unas improvisadas lámparas. El fondo de botellas plásticas para refrescos y dentro unos velones, que las protegían del viento, y sirvieron para  guiar al público asistente al lugar de la presentación.


            Y es que bajo una frondoso árbol de aguacate, con el concierto de grillos y un suelo terroso Elsy Loyo representaría el unipersonal “Emaru: el camino  en ofrenda a María Lionza” en el marco de la celebración de los 28 años de la Agrupación Teatral Coordinación.

            Es esta una iniciativa del grupo teatral, presentar obras en los patios de las casas, ir a comunidades lejanas para que la gente conozca de teatro. A la función asistieron niños, adolescentes, se mezclaron grandes y pequeños, unos con zapatos, otros en chancletas, unos en pantalones, otros en shores.
            Es esta una comodidad que les brinda que los grupos vayan hasta su comunidad. Y se  acercaron  al patio que de por sí ya tiene una historia. Hace muchos años, pero muchos años allí apareció un duende.  Y contaron esa noche, que el duende era muy feo, chiquito, con sombrero.

             De repente llego  una  voz y cantando, envuelta en un traje rosado con farales en su falda, apareció la actriz en una corta presentación,  allí mismo delante del público se desvistió y quedo en un camisón, le dio paso a un personaje que conto como nació la diosa Yara que se perdía entre la selva, entre los caminos y las brumas de la montaña  ante la persecución de los conquistadores.

            Según cuenta la leyenda, cuando los españoles habían acorralado a Yara, esta subió a un árbol muy alto, desde donde se lanzó a un pozo del río, los españoles la creyeron muerta, y aunque esperaron ver flotar su cuerpo inerte en las aguas, las fuerzas de la montaña la habían convertido en una enorme anaconda, una serpiente tan grande que tenía su cabeza en un lugar y su cola en otro, y cuyo cuerpo creció tanto que al explotar hizo desbordaran las aguas e inundaran las poblaciones cercanas, matando así a los invasores.


            Mientras contaba, preparó un cocido de malojillo con papelón, que al final se repartió entre los asistentes.

            Otro personaje,  conto el origen del mito  de una niña de ojos claros con acento indígena, hija de un cacique que la encerró por años para que no se cumpliera la profecía del exterminio de la tribu y la muerte de la niña. Al final la serpiente y la inundación  pusieron fin a las comunidades cercanas.  


            Otro relato habla de María de la Onza y así transcurrió una hora contando sobre el origen del mito. “Emaru: el camino en ofrenda a María Lionza” es un texto colectivo, que evolucionó de ser un trabajo grupal a un unipersonal bajo la dirección de Francisco Salazar. El público de la comunidad de La Ermita, como regalo  ofreció sus aplausos.

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