12 octubre 2016

Obispo de la Diócesis de San Felipe escribe y lee su primera carta pastoral



Con el objeto de que pueda ser difundida, analizada y puesta en práctica, este 8 en el comienzo del Año jubilar Diocesano y Año de la Misericordiaque comenzó el 8 de diciembre de 2015 y concluirá el 20 de noviembre de 2016, para celebrar el quincuagésimo aniversario de la clausura del Concilio Vaticano II, el Obispo de la Diócesis de San Felipe, Víctor Hugo Basabe, durante la Misa leyó su primera Carta pastoral.
 La carta pastoral, contiene tanto consejos generales, como instrucciones para poner en práctica la misericordia y comenzó explicando el significado de la palabra  “jubileo” que significa fiesta, alegría e invita a la alegría.
Expreso, que a lo largo del Año jubilar diocesano, habrá un peregrinar en las iglesias  jubilares del Santuario Diocesano de la Divina Pastora en Salom(Nirgua), Santa Lucía en Yaritagua(José Vicente Peña), San Jerónimo (Cocorote), Nuestra Señora de Coromoto, en Marín (San Felipe) , Nuestra Señora de la Victoria (Nirgua) y San Miguel Arcángel en Aroa (Simón Bolívar).
El Obispo, explicó que  la celebración de los años jubilares se remonta al pueblo de Israel y en el Antiguo Testamento,  ya tenía el significado de celebrar el perdón de Dios y de renovación de la fe en Él. “Es la alegría que viene de la fe y de saber que Dios es siempre fiel en su amor hacia nosotros y nunca nos abandona al poder del pecado, sino que compadecido tiende la mano a todos. Un año jubilar es, por así decir, hacer “borrón y cuenta nueva” porque Dios nos ama, nos perdona, nos regenera y con su salvación nos devuelve la alegría”.
Comento sobre “ elAño Jubilar se inicia en un contexto marcado por profundas dificultades de índole político, económico y social en el seno de nuestra Patria y de nuestro territorio diocesano, pero sobre todo, en un contexto marcado por un profundo deterioro moral y ético en todos los ámbitos de la vida ciudadana. 



En este contexto, se hace urgente el testimonio de los discípulos de Jesús, por eso, el año jubilar debe ser una ocasión para nuestra renovación personal y eclesial, es urgente que quienes formamos la comunidad cristiana  que somos un gesto de Dios, seamos un verdadero edifico espiritual de  piedras vivas. Todos los cristianos estamos llamados a ser el templo del espíritu santo”
UN AÑO JUBILAR CON PROYECCIÓN EN EL FUTURO
El Año Jubilar no es un paréntesis en la vida de la nuestra Iglesia Diocesana, ni es un mero evento para hacer cosas diferentes, novedosas o llamativas. Por el contrario, debemos verlo como un tiempo fuerte y privilegiado de presencia del Señor, de trabajo interior que ayude a revisar, purificar y potenciar la vida de la Iglesia diocesana.
Por eso es muy conveniente volver a experimentar la misericordia de Dios a través de este “año de gracia” que ha de vivirse como una intensa experiencia cristiana de renovación, personal y comunitaria, parroquial y diocesana.
La celebración del Año Jubilar, al que estamos convocados todos los que formamos la Diócesis de San Felipe, es una respuesta adecuada para esta hora de la Iglesia y de la sociedad, en la que se nos exige una renovación espiritual y moral profunda, para ser más eficazmente sacramento o signo de la íntima unión con Dios y de unidad de todos los hombres, acoto Monseñor Basabe.
Víctor Hugo Basabe,ejerce el obispado en esta diócesis cumpleañera desde el pasado mes de mayo.



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