27 mayo 2017

Aroeños veneraron a la Cruz en Mayo



Alegría, color  y tradición se unieron en el Velorio a la Cruz, que a lo largo de 26 años organiza el Ateneo de Aroa, para cultivar y fortaler la identidad del pueblo.
La celebración comenzó en horas de la noche de este sábado, en la sede del centro cultural, con el Grupo de cuerdas del Ateneo de Aroa, dirigido por  Simón Camacaro con la entonación a la Salve a la santísima Cruz de Hernán León, seguido con varias piezas del repertorio de música yaracuyana y venezolana y cerró  un pajarillo.
Por su parte, Tobías Salazar, presidente del Ateneo de Aroa,  expuso el significado del velorio de la cruz y resaltó su importancia recordando que esta fiesta espiritual data el siglo V después de Cristo, cuando los creyentes la veneraban para propiciar las buenas cosechas, en el inicio de la temporada de lluvias y pedir protección para el resto del año.
Durante la celebración, también se dio  el encuentro de cruces, que miembros de la comunidad llevaron, como la familia Moreno del caserío Cerro Negro familia Meza, de la  comunidad de Carampampa, familia Villamediana, de El abrigo; familia Freitez Oviedo de la comunidad Las pavas; familia Gainza Comunidad los Bacos       ; Rómulo Parra  y la Fundación Don Antonio Torrellas, de Tierra Fría, familia Pérez Escorche, de Las Tiamas; Joel Pérez de la Hacienda el Roble, familia Armas del caserío Quebrada Seca; familia Castillo de Rodríguez del Km 50; Devotod de la Cruz de Mayo de Carabobo; Dominga Rojas de Las Planetas ; y Devotos de la Cruz de Mayo de Quebrada  Honda del municipio Simón Bolívar. 






Y se contó con la participación de los cantores de velorio venidos de los caseríos de Tierra Fria, Bucaral, Las Planetas, Cerro Negro y Aroa y el rosario fue dirigido  por Eduardo Freitez.
           
El velorio de cruz en mayo, es una de las manifestaciones culturales más ricas del país, se ha transmitido de generación en generación desde la colonia, mezclándose con aportes indígenas y africanos.
Es la celebración en la cual la Iglesia católica recuerda el hallazgo del madero en el cual murió Jesús, en el año 324. Sin embargo, en Venezuela ha evolucionado y se ha convertido además en un velorio, un ritual para propiciar buenas cosechas por el comienzo de la época de lluvias, y una forma de pedirle protección durante el resto del año y se acompaña de un compartir que en esta oportunidad fue auspiciado por  Rachid Morr y el equipo de trabajo del Ateneo de Aroa . 

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