7 de febrero de 1877 Inauguración del ramal Aroa-Tucacas del Ferrocarril Bolívar, por el presidente Antonio Guzmán Blanco
Tucacas, cuna del Ferrocarril en Venezuela
Cruz Enrique Otero
Duno
Cronista del Municipio
Silva
El general Antonio
Guzmán Blanco resultó electo presidente constitucional de Venezuela para el
período de 1870 a 1877. El propio
congreso nacional acordó denominarle Ilustre Americano y erigirle una estatua
frente al Capitolio de Caracas. El período es llamado El Septemio, habiendo
realizado Guzmán fecundas obras de progreso, tales como acueductos, el
Capitolio Federal, el Panteón Nacional, el Teatro Municipal de Caracas y el
establecimiento de tramos ferroviarios en varias zonas del país.
Su afán por los trenes
lo llevó a firmar un contrato con especializados magnates ingleses, a fin de
construir una trocha desde el puerto de Tucacas hasta las minas de cobre ubicadas en la localidad
de Aroa.
El presidente
depositó su confianza en la empresa New Quebrada Company, la cual inició la
obra en 1873. La fecha prevista para la inauguración de la obra fue el día 7 de
febrero del año 1877. Efectivamente el día anterior el presidente Guzmán partió
desde su casa, ubicada en Antímano, y bajó hasta el puerto de La Guaira
acompañado de su ministro de Guerra y Marina general Felipe Esteves Valdés y
una numerosa comitiva. Abordaron el buque de guerra El Zumbador y al amanecer del día 7 llegaron a Tucacas. Le esperaban
un ministro inglés, el
presidente del estado Falcón Antonio Marzal y otras personalidades, quienes le
rindieron homenaje y con mucha alegría
festejaron el hecho en los elegantes salones de la estación. Este 7 de febrero
de 2009 se están cumpliendo 132 años de ese trascendental acontecimiento que
marcó un capítulo en la historia de
nuestra República.
Una vez develada la
placa de mármol, conmemorativa de la importante obra, procedieron a abordar el
vagón de pasajeros que era impulsado por la locomotora No.1, y se dirigieron a
Aroa. Esa localidad también era llamada Hato Rey y Pueblo Nuevo.
La voluntad de Guzmán
Blanco derivó un auge socio- económico
muy predominante en el puerto de Tucacas; mientas que en Aroa fueron conocidas,
por vez primera, diversas instalaciones industriales, una planta de hielo, un
laboratorio metalúrgico, el servicio médico regional, una planta eléctrica y un
equipo de fundición.
A ambas localidades
llegaron colonos ingleses, franceses, italianos, árabes, alemanes y holandeses.
En Tucacas, en el inicio de la era del caballo de hierro, los primeros
holandeses en establecerse fueron Harry
Pierre y Essac Eekhout. En Tucacas se instalaron, por cierto tiempo, los
ingleses Míster Gibson, Self, Robinson, Bowen,
Crissi, Machi y Charles Botonlye.
Al poblado de Aroa el primer emigrante italiano que llegó fue
don Giuseppe Bavaresco De Windt (don Pepe), casado con Petra María (Ñá María)
Tescari Cobolo de Bavaresco. El hijo mayor de don Pepe y Ñá María fue Antonio
Guzmán Bavaresco Tescari, quien se desempeñó como experto mecánico de trenes en
los talleres ubicados en las minas. Al tiempo se hicieron presentes los
Bonaguro, Barone, Pigotti, Radaelli, Corso, Peluza, Pichinoni, Cechini, Gennini,
Vicchoni y Mastrángelo.
Al nombrar a los
primeros holandeses que se radicaron en estos pueblos, recordamos a los Prince,
Mauricio, Athalido, Gull, Timer, Schermer, Vandeberde y Lofman.
Los árabes también se
radicaron mucho tiempo después de haber
comenzado la explotación de las minas de cobre. Entre ellos podemos citar a los
Curé, Moor, Amair, Saldivia, Salím, Abrahám, Abdul y Raidi. Estos fueron dueños de grandes
almacenes de ropa y telas. A la vez iniciaron el sistema de pago por cuotas.
La lápida de mármol,
develada por Guzmán Blanco en Tucacas, fue traída desde la ciudad de Carrara (Italia)
y posee la siguiente inscripción: Esta placa conmemora la conclusión e inauguración del primer
ferrocarril de Venezuela, construido durante la fecunda presidencia del Ilustre
Americano General Antonio Guzmán Blanco. La
inauguración de esta importante obra, comenzada
en 1873, fue solemnizada con la asistencia del Regenerador de Venezuela, el 7
de febrero de 1877. La losa reposa en el Museo del Transporte, en el
Parque del Este, en Caracas.
Esa época el
comercio minero constituye uno de los primeros campos para la inversión
extranjera. El capital inglés desarrolla la vía férrea para realizar el
transporte de cobre de las minas, las cuales habían sido descubiertas por
Alonso de Oviedo, al penetrar a través del río Aroa en el año de 1615. Luego las
propiedades fueron pasadas al poder de Francisco Marín de Narváez, quien
testamentó las minas a nombre de su hija Josefa, bisabuela de Simón Bolívar. A
raíz de su muerte fueron vendidas a una
empresa cuyo nombre fue Bolívar Mining Company, que transportaba el cobre hasta
Tucacas en lomos de bestias, a una distancia de
55 millas. Luego fue fundada la Bolívar Railway Company, Limited, que
administró la comercialización del mineral hasta el año 1898.
Uno de los
electricistas más relevantes de las máquinas fue Daniel Segura C., en tiempos
en que Mr. R. T. Brindley Hicks se desempeñara como ingeniero jefe en Aroa.
La línea comprendía,
inicialmente, las siguientes estaciones: Tucacas, Santa Bárbara, Alambique,
Palma Sola, Yumare, Boquerón, El Hacha y Aroa, con prolongación hasta las
minas.
A fin de trasportar
productos alimenticios y otros renglones comienza, en 1913, la construcción de
un ramal desde Palma Sola hasta la ciudad de San Felipe, pasando por Farriar,
Las Rositas, Los Cañizos y Marín. Luego se prolonga la vía desde El Hacha hasta
Barquisimeto, pasando por San José,
Cayures, Agua Fría, Limoncito, Duaca, El
Eneal, Tacarigua y El Cují. Se hizo una prolongación desde Pueblo Nuevo hasta
El Hacha, con la estación de La Luz.
A causa de la primera
guerra mundial se perdieron los mercados;
y ya para 1922 los fletes del transporte de cacao, arroz, café, velas,
jabón, cigarrillos y fósforos fueron rebajados. Se hizo necesario vender
algunos terrenos de la compañía. Esto coincidió con la crisis económica Estatal
de 1932, cuando la compañía Bolívar se vio en la necesidad de poner
gratuitamente a disposición de los agricultores de los valles de Aroa los
terrenos para incentivar la siembra.
A comienzos de los
años 40 hubo una línea férrea que fue anexada al Ferrocarril Bolívar. Se trata
de la ruta desde Palma Sola (estado Falcón) hasta El Palito (estado Carabobo),
con estaciones intermedias en San Pablo de Urama y Morón. Ello significó que,
mediante necesarios trasbordos, pasajeros y cargas procedentes de Barquisimeto,
San Felipe, Aroa y Tucacas podían ser llevados hasta Puerto Cabello, e incluso
Valencia, Maracay y la capital de la República, al tomar el tren Puerto
Cabello-Valencia y luego el Valencia-Caracas.
En 1952 las
propiedades de la empresa pasan al Instituto Autónomo de Ferrocarriles del
Estado (IAFE), mientras que en 1954 la actividad se paraliza totalmente. Es
cuando el gobierno nacional ordena desmantelar los 216 klm. de vías y establece
oficinas de administración de bienes en Tucacas y Aroa. Luego los terrenos e
inmuebles son transferidos, unos al Instituto Agrario Nacional y otros al
Concejo Municipal del Distrito Silva, capital Tucacas. Este último procede a
adjudicar los terrenos a terceras personas y es destruida la sede de la
estación Tucacas, desapareciendo así un legado que fue testigo de una radiante epopeya que marcó un hito en la historia de la patria:
el primer ferrocarril fundado en Venezuela.
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